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Pérgolas de aluminio y de madera ¿Cuál es mejor?

Pérgolas de aluminio y de madera ¿Cuál es mejor?

Te contamos las ventajas y diferencias que existen entre los dos materiales más comunes con los que se fabrican estas estructuras.

Pérgolas: unión entre estética, solidez y perdurabilidad

Si tienes la suerte de contar con un jardín o terraza en casa, sería casi un pecado no aprovechar ese espacio al aire libre y convertirlo en tu lugar favorito. Tenemos cada vez más elementos decorativos y de protección solar para hacer de ese espacio un ambiente acogedor y receptor de buenos momentos.

En otra ocasión te hemos contado 4 cosas que tienes que saber antes de comprar un toldo, pero hoy queremos hablarte de las diferencias entre una pérgola de aluminio y una de madera, así sabrás cual se adapta más a ti.

Las soluciones más comunes para la realización de estos sistemas son el aluminio y la madera. También podemos encontrar en el mercado, pérgolas de otros materiales menos comunes, como el acero, poco usado precisamente por su gran peso; o las pérgolas de obra, hechas en ladrillo o granito, muy robustas pero poco prácticas, ya que se necesita un permiso de obra, tiempo para la construcción y un alto presupuesto para tenerlas. Además de la posibilidad de quedar fuera de tendencia en unos años.

Ventajas e inconvenientes de una pérgola de madera

La sensación de calor y elegancia que puede generar una pérgola de madera tiene pocos rivales (salvo uno, del cual te contaremos más adelante). Resulta bastante tentador cuando buscamos crear un ambiente rústico en casa. Sin embargo, no es ningún secreto que la madera es menos resistente a la corrosión que los materiales metálicos, por lo que, si no es sometida con regularidad a tratamientos térmicos, es muy probable que se deteriore con la humedad y la exposición constante al sol.

Entonces, antes de pensar en una pérgola de madera, evalúa si estás dispuesto a tratarla cada año para verla siempre intacta.

Ventajas e inconvenientes de una pérgola de aluminio

La característica más destacable y valorada de este tipo de pérgolas es su durabilidad. Una vez instalada la estructura (que por cierto no necesita obras ni permisos), no te tendrás que preocupar por nada más salvo una limpieza superficial para eliminar cualquier suciedad o polvo propios de la intemperie.

El mantenimiento es así de escaso a pesar de ser resistente a los agentes climatológicos más intensos como la lluvia, nieve o rayos UV.

Si hablamos de la estética, las pérgolas de este tipo de material son minimalistas, lo que hace posible adaptarse muy bien a todos los estilos.

¿Recuerdas el rival del cual te comentamos líneas arriba?

Imagina tener todas las ventajas estéticas de la madera, como la calidez y el encanto rústico, con la robustez y perdurabilidad del aluminio. Las nuevas tecnologías en lacado y pintura hacen posible un acabado en madera que no tiene nada que envidiar al material original.

La ligereza del aluminio es otros de los punto clave para las personas que eligen este tipo de pérgolas. Esto es muy útil cuando posees una superficie con límite de peso, como en áticos o suelos sobrecargados de estructuras. Sin olvidarnos de la ductilidad del material, es decir, su facilidad para ser moldeado y obtener modelos personalizados y precisos, especialmente cuando se utiliza tecnología CNC como en el caso de las pérgolas de Sahara.

Finalmente la decisión es tuya. La elección entre una pérgola de aluminio y una de madera dependerá de lo que necesites, del presupuesto con el que cuentes y del estilo de la casa. Si te inclinas por el encanto rústico de una pérgola de madera solo tendrás que tomar en cuenta los mantenimientos periódicos. Si, por otro lado, buscas una estructura sólida, duradera, personalizable y con poco mantenimiento, lo que necesitas es una pérgola de aluminio.

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